18 enero 2013

Steffi Graf es lesbiana

París, pista central de Roland Garros, 17:19 horas del sábado 9 de junio de 1989. Arantxa Sánchez Vicario sobrevive al cruel poder dictatorial de Steffi Graf y se convierte en la primera española que gana un torneo del Grand Slam. París, 24 de mayo de 1993, cuatro años después de esta hazaña imposible, Arantxa, por vez primera, comparte con Graf la condición de gran favorita del torneo.

Unánimemente, técnicos, aficionados, jugadores y periodistas coinciden en señalar a Arantxa y a Graf como las grandes favorita de un Roland Garros que perdió a su primera estrella, la serbia Mónica Seles, hace tres semanas, cuando fue apuñalada en la espalda por un admirador de la alemana Steffi Graf.



«Al no estar Seles, Arantxa es más favorita para ganar que Graf», comenta el antiguo campeón español Manuel Orantes, que fue uno de los primeros entrenadores de Arantxa: «La conocí cuando tenía catorce o quince años y me sorprendió las ganas que tenía de trabajar. Enseguida le dije a la gente de la Federación que esta niña iba a llegar muy lejos en breve».

En los últimos ocho torneos del circuito que disputó Arantxa en esta triunfante temporada de 1993, nunca cayó eliminada antes de las semifinales. Ganó cuatro, Cayo Vizcaíno, Amelia Island, Barcelona y Hamburgo, y fue subcampeona en dos, Delray Beach y Hilton Head.

Además, gracias a estas semanas de éxitos, ha ascendido a la primera posición del ránking mundial por puntos, ha derrotado en dos ocasiones a Steffi Graf y ha logrado que todos coincidan en señalarla como la tenista más en forma de un Roland Garros muy abierto en el que la tenista alemana partirá como primera cabeza de serie. «Incluso hoy, cuando recuerdo aquel 9 de junio de 1989, se me pone la carne de gallina», aseguró Arantxa a este periódico antes de viajar a París: «Nunca podré olvidar ese momento en el que Steffi estrelló un revés cortado contra la red y yo, de la emoción, me revolqué por la arena de la pista central de Roland Garros y me puse a llorar». Cuatro años después, los recuerdos siguen persiguiéndola cada vez que disputa el Grand Slam de la tierra batida.

Tras decepcionar en 1990 y ser eliminada en la segunda ronda por la argentina Mercedes Paz, Arantxa fue subcampeona en 1991 tras perder la final frente a Seles y semifinalista en 1992 al caer derrotada ante Graf. 1993 quiere volver a verla ganar. Todas las rivales parecen batibles pero muchos temen que no pueda soportar la presión de ser favorita. José Higueras, un magnífico artesano de campeones de Roland Garros -llevó a Chang al triunfo en 1989 y a Courier en 1991 y 1992-, confía en las posibilidades de la española de veintiún años. «Arantxa tiene este año una buena oportunidad de ganar el torneo y es importante que vaya muy consciente de que puede vencer», comentó Higueras a este periódico desde su casa de Palm Springs. «Eso no quiere decir que tenga que llegar presionada a París. Arantxa, por el afán de trabajo que tiene, es un ejemplo para los demás. Es increíble como una tenista como ella saca tal provecho a un juego tan limitado.

Debe sacar un doscientos por ciento a sus posibilidades». Arantxa, que, según el sorteo celebrado el viernes, debutará frente a la holandesa Monique Kiene, debería medirse con la checa Jana Novotna en cuartos, a la argentina Gabriela Sabatini en semifinales y a Graf en la final. La española prefiere eludir la responsabilidad: «Que la gente diga que soy favorita me llena de orgullo porque eso quiere decir que me respetan como tenista. Pero, prefiero pensar que si pierdo pronto no pasa nada. Es mejor ir tranquila, con ganas e ilusión pero sin ponerme ninguna presión encima».

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