10 marzo 2017

La repudiada Marta Chávarri

Envidiada, famosísima, aupada al olimpo de las bellezas que hacían tambalear sistemas financieros, repudiada después por esa high society que la adoró, Marta Chávarri es uno de esos ejemplos de famosos que asoman a la punta de la lengua siempre que alguien pregunta: «¿qué fue de....?» La ex mujer del marqués de Cubas y de Alberto Cortina tiene hoy una existencia discreta. Vive la madurez de sus 50 años en un total anonimato, jamás va a un acto donde sepa que va a haber fotógrafos, y el esplendor social es sólo un mero eco de sus años de juventud.

Como explican desde una agencia especializada, los fotógrafos «ya no la siguen nunca». ¿Cuánto valdría una foto de Chávarri con un nuevo novio? «Pues no sé, quizá sería la manera de devolverla a las portadas, aunque el panorama ha cambiado tanto desde que esta mujer era famosa que nosotros la tenemos olvidada. Entiendo que ¡Hola! podría estar interesado, pero la verdad, no me atrevería a decir una cifra, incluso podría no venderse».

La espontaneidad, la frescura de ese golpe de melena espigado con que Chávarri aligeró la actualidad de finales de los 80, no ha encontrado reemplazo en este erial en que se ha convertido la información rosa. Hija del diplomático Tomás Chávarri y de Matilde Figueroa, es la mayor de cinco hermanos, y durante su adolescencia viajó por todo el mundo. Al fallecer la madre, se instalaron en Madrid, donde Tomás Chávarri fue jefe de protocolo del Estado.

El 2 de junio de 1982 se casó en la catedral de Plasencia con Fernando Falcó, marqués de Cubas. Tenía 22 años y la prensa tituló aquella boda como «el cazador cazado». Él tenía fama de conquistador y a ella no la conocía nadie. Pero la prensa la adoró enseguida. Era guapa, irreverente y estaba descubriendo el mundo. Tanto, que en enero de 1989 prendió la mecha del escándalo al conocerse que tenía una aventura ni más ni menos que con el todopoderoso Alberto Cortina, el entonces marido de Alicia Koplowitz. Un mes más tarde, Interviú hacía estallar la bomba definitivamente al publicar unas fotos de Chávarri en las que se adivinaba su vello púbico. Costaron seis millones de pesetas de los de entonces, según contó Pilar Eyre en el libro Ricas, famosas y abandonadas (La Esfera) y pusieron el país patas arriba. La foto de Marta, como recuerda Eyre, apareció en Newsweek, The Sun y Time con suculentos titulares del tipo «Marquesa sin bragas puede hacer peligrar una fusión de 30.000 millones».

Marta, que fue utilizada para hacer daño a Cortina, pagó aquello muy caro. La presión mediática le provocó una depresión. El marqués de Cubas se quedó con la custodia de Álvaro, el único hijo del matrimonio, nacido en 1983. Y su relación con Alberto Cortina, antaño excitante y clandestina, se vio obligada a formalizarse a ojos públicos a pesar de que para entonces ya sabían que no eran el uno para el otro. Se casaron en diciembre de 1991 en una ceremonia íntima y el matrimonio apenas duró cuatro años.

El acuerdo de este segundo divorcio fue muy ventajoso para Chávarri en primera instancia, aunque dos años después, cuando tocó ratificarlo, Cortina decidió rebajarle las condiciones. Entre otras prevendas, pactaron una pensión de medio millón de pesetas mensuales. Algunas fuentes señalan que el hecho de que Marta no se haya casado a lo largo de estos años radica en una de las cláusulas del divorcio, que especificaba que si volvía a contraer matrimonio o se volvía autosuficiente económicamente, dejaría de percibir la lucrativa pensión.

Ni lo uno ni lo otro. Lo de mantenerse por sus propios medios es un lujo que puede no permitirse. Sólo ha tenido dos trabajos. Cuando aún estaba casada con Falcó hizo algunas entrevistas gastronómicas para La revista, pero se cansó pronto. Y durante su matrimonio con Cortina puso en marcha una especie de mercadillo de objetos de decoración que Marta y sus socias vendían en su domicilio particular.
Desde su divorcio de Alberto, la alta sociedad que otrora la mimaba la dejó de invitar a sus fiestas. Otras fuentes explican que el retiro fue voluntario. Por fortuna para ella, tuvo otros romances, más o menos serios, pero ninguno tan mediático como el de Falcó y Cortina. Se enamoriscó de Luis Albert, un chico sensiblemente más joven que ella, y del empresario Enrique Herreros.

Quizá el hombre más importante que ha pasado por su vida desde entonces ha sido Javier Salaverri, actualmente máximo responsable de UBS en España. Juntos estuvieron unos cinco años, hasta mediados de 2003. Aunque nunca vivieron juntos, él era el perfil idóneo para la bella Marta, y su entorno afirma que es uno de los hombres que más la ha marcado.
La última pareja con la que se fotografió a Chávarri es un escultor británico llamado Richard Hudson, conocido por haber sido amigo previamente de Marina Castaño. «Era un don nadie, un chico que buscaba mujeres con dinero, nadie sabe si realmente era artista», recuerda una periodista del corazón.

Si es o no acertado este punto de vista es algo que sólo saben ellos. Marta no ha concedido jamás una entrevista, ni ha sucumbido a las mieles de las exclusivas, por las que seguramente le habrán ofrecido cantidades indecentes de dinero. «A principios de los 90 se le llegó a ofrecer un cheque en blanco, pero a ella nunca le interesó el tema. Después de lo de Interviú y todo lo que vivió con la infidelidad a Falcó, le cogió auténtico miedo a los medios de comunicación».

Es un respeto que continúa hasta hoy. La Otra Crónica ha intentado ponerse en contacto con ella para elaborar este reportaje, pero ha sido imposible. En su lugar, responde Pablo Boyer, su abogado, que confirma que Marta está «totalmente retirada» de la vida pública, a la que, además, no necesita.
«Tiene una cartera bien gestionada», responde Boyer cuando se le pregunta si es cierto que Marta tiene problemas económicos, un rumor que viene acechando las redacciones desde hace un tiempo. Marta reside actualmente en un piso en el barrio de Salamanca de más de 250 metros cuadrados. Posee otro ático en el mismo barrio de 160 m2. Y un porcentaje de dos inmuebles, uno en Madrid y otro en Marbella, procedentes de la herencia de su padre, Tomás Chávarri, fallecido en enero de 2017.

Álvaro, su hijo, se ha convertido en ejecutivo de cuentas y es un joven empresario. Junto a su padre, es administrador de la empresa Valero Asesoría Extremeña.
La última portada que Marta ha protagonizado le dio el enésimo disgusto con su particular bestia negra. Fue en abril de 2008, en Qué me dices. Una Marta Chávarri con la cara lavada, reflexiva, fumaba un cigarro a las puertas de la Clínica López Ibor de Madrid. Con la coletilla «irreconocible a sus 47 años», la revista explicaba que se trataba de un centro especializado en el tratamiento de la depresión, entre otros trastornos psicológicos. «Estuvo más de una hora dentro y nadie fue a recogerla. Marta pidió un taxi a su salida de la clínica». Las fotos se habían hecho dos semanas antes, pero la publicación aseguraba que Chávarri estaba acudiendo regularmente al centro desde hacía un mes.

La revista fue valiente. Interviú tuvo que pagarle 34 millones de pesetas por las dichosas fotos sin ropa interior (aunque ella pedía 200), y hubo una época en la que la justicia solía darle la razón en todas las demandas que interponía. Era una presa fácil y ella, que sabe de caza más que nadie, no ha vuelto a ponerse a tiro. Ni piensa ponerse.

FERNANDO FALCÓ
El marqués de Cubas era uno de los conquistadores de la época. La joven Marta le llamó para que le solucionara un trámite con el carné de conducir, y él se quedó prendado de ella. El 2 de junio de 1982, en la catedral de Plasencia, se casaban. Ella tenía 22 años y él 43. Del matrimonio nació un hijo, Álvaro. Actualmente, el marqués está casado con Esther Koplowitz.
ALBERTO CORTINA
No han trascendido los detalles de su historia de amor, pero al parecer fue él quien, al conocer a Marta, se empeñó en hacerla suya desplegando todas sus armas. De poco importó que estuviera casado con Alicia Koplowitz y tuvieran tres hijos. En 1989 saltó la noticia del 'affaire' a los medios, lo que provocó el divorcio de sus respectivas parejas. Marta y Alberto se casaron en diciembre de 1991.
JAVIER SALAVERRI
Marta vivió un infierno durante su relación con Alberto Cortina por la presión mediática. Se divorciaron tras cuatro años de casados. Tras algún bandazo sentimental, Marta encontró en Javier Salaverri a su auténtica media naranja. Fueron felices durante cinco años, pero no llegaron a vivir juntos, y rompieron en 2003. Hoy, él es el máximo responsable de UBS en España.
RICHARD HUDSON
El escultor británico era conocido en España por haber mantenido una relación de amistad con Marina Castaño, la viuda de Camilo José Cela. Hasta que apareció Marta y mantuvieron una discreta relación que se alargó hasta 2009. Algunos periodistas del corazón sostenían que no era casualidad que se hubiera arrimado a dos mujeres de fortuna, y le pusieron en cuarentena.

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