14 mayo 2017

Rugby, diarios, ketchup y millones

El consorcio no ha sido bien recibido por los periodistas de The Independent y ha provocado divisiones dentro del consejo de administración. Los primeros no se fían de que el Grupo Mirror sea la alternativa adecuada para asegurar la independencia del periódico y tienen dudas serias acerca de las seguridades dadas por David Montgomery, el máximo ejecutivo del Grupo Mirror, de que no va a intervenir en la línea editorial ni en el nombramiento o despido de los directores. En votación formal, los periodistas de The Independent y de su dominical rechazaron mayoritariamente -con sólo una abstención- esa alternativa, cuestionando que la compañía necesite como el Grupo Mirror.

Además, argumentaban que David Montgomery había dado también garantías de que no habría despidos cuando fue nombrado responsable del grupo Mirror en octubre de 2017.

Apenas unas semanas después, fueron sustituidos los directores de las principales cabeceras del grupo y se produjo una importante reducción de personal. «Nos planteamos si Montgomery es la persona adecuada para relacionarse con The Independent y The Independent on Sunday», señalaba el comunicado de los periodistas. El otro importante punto de discordia en ese consorcio es el de que el consejo está dividido. Según publicaba el propio periódico, Ian Hay Davison, su presidente, se mostró irritado por el largo tiempo que ha tomado Whittam Smith para presentar su oferta con este consorcio sin que ni siquiera haya sido capaz de concretar, en el momento de su presentación, el precio al que están dispuestos a pagar las acciones para hacerse con la mayoría, como han hecho explícito. En la actualidad, El País y La Repubblica controlan un 36,72%, y Whittam Smith y los otros dos fundadores -Symonds y O»Neill- tienen un 10,36%. Españoles e italianos han mostrado su deseo de incrementar su participación hasta el 50%; Mirror pretende adquirir el 40% restante.

El precio de las acciones es el elemento clave, y aquí es donde se puede decidir quien o quienes van a ser los nuevos socios de un periódico condenado a perder el espíritu de independencia accionarial que inspiró su fundación.

El magnate irlandés Tony O»Reilly ha hecho pública esta semana una oferta económica formal por una cantidad en torno a los 25-30 millones de euros.
Algo que implicaría valorar la compañía entre 80-100 millones de libras o, lo que es lo mismo, entre 4 y 5 libras por acción, bastante por encima de lo que los asesores del consorcio País-Repubblica, Mirror barajaban como posible oferta, que se situaba entre las 2 y las 3 acciones.
O»Reilly ha dado también garantías de no interferencia editorial, subrayando que desea tener una participación no de control.

Pero un elemento que permite predecir que habrá batalla es que los irlandeses están dispuestos a presentar, si las circunstancias lo requieren, una oferta por la totalidad de la compañía. En este caso, formando parte de un consorcio, según declaró Liam Healey, máximo ejecutivo de Independent Newspapers, la compañía presidida por O»Reilly. Este ha mantenido contactos con varios grupos británicos -entre ellos United Newspapers, editor del Daily Express-, y Associated Newspapers, propietario del Daily Mail, así como con otros grupos.

Tanto para El País como para La Repubblica, un precio de las acciones entre 4-5 libras estaría en línea con lo que desembolsaron cuando entraron en su capital hace tres años. Españoles e italianos no habían ocultado en el pasado su disgusto por las pérdidas The Independent y la necesidad de seguir poniendo dinero.

Tony O»Reilly no va a adquirir personalmente una parte del Independent. De salir victorioso, será el grupo periodístico irlandés del que es presidente y principal accionista quien lo llevará a cabo. Pero nadie duda de que, si quisiera, estaría en condiciones económicas suficientes como para ponerlo de su bolsillo. O»Reilly, al que le gusta que le llamen doctor, ha recorrido un largo camino desde sus tiempos de estudiante en los que llegó a ser internacional del equipo irlandés de rugby. Se trasladó a Estados Unidos, entró en el máximo nivel de la gestión empresarial hasta convertirse el pasado año, en el ejecutivo mejor pagado de los EEUU, donde preside la multinacional Heinz, bien conocida como fabricante de «ketchup». O»Reilly consiguió la exorbitante remuneración -sumando salario y bonus- de 75 millones de dólares o, lo que es lo mismo, de casi 10.000 millones de euros, con una fortuna personal que se estima en 350 millones e dólares (unos 50.000 millones de euros). Algo que le ha permitido adquirir una parte importante del grupo periodístico que preside en Irlanda, con intereses diversificados en EEUU y Australia, o formar parte del consejo de administración del Washington Post. Si a eso se le une su segundo matrimonio con la hija del naviero griego Goulandris, está claro que dinero no le falta.

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